Los sulfuros son minerales muy insolubles en condiciones reductoras. En la naturaleza permanecen en el subsuelo en condiciones anóxicas (ausencia de oxígeno) y sólo una pequeña parte de estos depósitos aflora en la superficie. Sin embargo, cuando se ponen en presencia de oxígeno y agua se produce la oxidación de la pirita según la siguiente reacción:
FeS2(s) + 7/2O2 + H2O -> Fe2+ + 2H+ + 2SO42-
Esta reacción genera acidez (iones H+) y produce la liberación de grandes cantidades de sulfatos (SO42-) y hierro ferroso (Fe2+). Como consecuencia se obtiene un lixiviado muy tóxico, con una alta capacidad contaminante. Estos lixiviados ácidos ricos en Fe2+ tienen típicamente un color verdoso.
Sin embargo, cuando discurren por la superficie en contacto con el oxígeno, el hierro ferroso (Fe2+) se oxida a férrico (Fe3+) mediante la reacción:
Fe2+ + 1/4O2 + H+ -> Fe3+ + 1/2H2O
Foto 1. Lixiviados ácidos con una coloración verdosa debido a una alta concentración de hierro ferroso. (pequeño afluente del Tinto).
El hierro férrico puede permanecer en disolución de valores de pH menores de 3 o precipitar como hidróxido férrico, reacción que produce más acidez:
Fe3+ + 3H2O -> Fe(OH)3(s) + 3H+
El Fe3+ y los hidróxidos que precipitan dan una coloración rojiza o amarillenta típica a los cauces afectados por este proceso. (Foto 2). Estas son las tonalidades más frecuentes en los ríos afectados por el drenaje ácido de mina, de donde proviene el nombre del río “Tinto”.
Foto 2: Lixiviados típicos de mina con coloración rojiza debido a una alta concentración de hierro férrico (Arroyo Monteromero).
Además también se produce la oxidación de los sulfuros accesorios, por lo que se liberan una gran cantidad de metales y metaloides como As, Cd, Co, Cu, Ni, Pb, Zn, etc., algunos de ellos extremadamente tóxicos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario